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MICRO-HÁBITOS QUE PUEDEN MEJORAR TU VIDA

Cómo las pequeñas acciones llevan a grandes resultados.
Los cambios que parecen pequeños y sin importancia al principio, se convertirán en resultados notables si estás dispuesto a seguir con ellos durante años.❞ - James Clear, Hábitos Atómicos

Foto de Anthony Shkraba de Pexels - Agradecimiento a Larisa Andras por su inspiración inicial.

Para alcanzar tus metas, necesitas un sistema. Necesitas crear hábitos para reemplazar los que no te sirven más en este momento de tu vida, y tienes que perseverar lo suficiente para que produzcan su magia. Lo escuchas una y otra vez porque es la pura verdad.

En 2019, uno de los libros más populares fue Hábitos Atómicos, de James Clear. Es una guía práctica para romper los malos hábitos y crear otros buenos. El autor explica claramente por qué los pequeños hábitos cotidianos conducen a un gran éxito.

Si aún no has leído el libro, asegúrate de no solo leerlo, sino de estudiarlo con detenimiento, márcalo y lleva a la práctica todo lo que aprendas, pruébalo

Hasta que lo hagas, te enumero 9 micro-hábitos que pueden mejorar tu vida.

1. No reacciones ni te apures a responder

Es cierto, que el movimiento es crucial... actuar... tomar medidas. Pero eso no significa que tengamos que responder rápidamente a todo, y menos aún REACCIONAR ante todo. 

Aprende a decir «Te confirmo más tarde», «Te llamo para que veamos ese asunto», y otras frases similares.
En lugar de decir que sí a una petición o una oferta que después te das cuenta de que no encaja en tu horario porque tenías otro compromiso, crea tensión. Mejor tomarte unos minutos para pensarlo.

Te ahorra una gran cantidad de tiempo, energía y decepciones a largo plazo. Recuerda que habitualmente sacrificamos mucho los beneficios a largo—paciencia—plazo a cambio de lo inmediato. Que por cierto no siempre es gratificante, incluso a corto plazo.

2. Esfuérzate para completar una tarea que no te guste.

Cada día, elige una pequeña tarea que no quieras hacer, y complétala. Desde lavar los platos hasta hacer la cama, desde salir a correr hasta hacer la cena en lugar de pedir comida. Lo que sea. Si eres como yo, «alérgico» a los trámites, haz ese trámite YA, quítatelo de encima.

Después de hacer esto durante unos días, te darás cuenta de que el problema no es la tarea en sí misma. Es tu hábito de postergar las cosas. Es porque habitualmente nos gusta lo más cómodo, especialmente cuando tienes una opción. Pero a menudo, una vez que das el primer paso, te pones de humor y haces el trabajo.

Después de completar tareas pequeñas durante unos días, anímate a hacer otras de mayor envergadura.

3. Pasa un día alejado de la redes sociales

¿Eres de los que el teléfono es prácticamente una extensión de tu mano? ¿Lo miras sin un motivo particular y te paseas por las redes durante 30 minutos, en el mejor de los casos, sin darte cuenta? 

OJO… obviamente hacerlo con un motivo concreto es otro cuento. El ejercicio aquí es darte cuenta de que es posible prescindir de la Internet por períodos de tiempo prudentes para concentrarte en tu trabajo o para descansar la mente y las emociones.

Es útil si usas las plataformas con moderación. Una opción sería no usarlas los domingos, por ejemplo.

En mi caso, decidí hace ya un buen tiempo que no miro el teléfono hasta haber finalizado mis actividades matutinas, PREVIAS, a empezar mis actividades laborales, para lo cual reviso correos en la compu o el teléfono por si algo llegó por WhatsApp, ya que mi trabajo es primordialmente en línea. Ya es parte de mí y de mi vida hacerlo y no me cuesta.
(A veces, todavía me tienta ver si no me llegó algo urgente, porque tengo comunicación con gente de Japón, Australia y Europa occidental y oriental.)


Si también estás luchando con esto, empieza de a poco. 

Pasa un día lejos de las redes o no conectes tu teléfono a wifi. 

Cuando te des cuenta de que no te estás perdiendo mucho al estar un día sin conexión, elegirás conscientemente pasar menos tiempo en línea, todos los días. Y te aseguro que NO te hace mal.

4. Prepara tu próximo día la noche anterior

En especial las mujeres, prepara tu ropa y pon todo lo que vas a necesitar en tu bolso (para los hombres esto es chino básico, pero la mayoría de las mujeres tienen una larga lista de cosas que necesitan tener en su bolso y olvidarlas crea tensión y estrés).

Anota una lista de tareas y revisa tu calendario, para ver si programaste alguna reunión o llamada. O lo que sea que te funcione para recordar las tareas importantes del día. Haz todo lo que puedas para que tu día fluya sin fricción.

Si tienes un plan, haces las cosas más rápido. No es magia, es pura lógica. Y como bono: te estresas menos, disfrutas más y tienes más tiempo.

5. Come despacio, no a las apuradas

Si cuando comes estás trabajando/leyendo/viendo una película al mismo tiempo, a menudo comes más de lo necesario y no es bueno para la digestión. 

Además, no disfrutas de la comida, ni estás siendo siendo productivo/a. ¿Puedes saborear tu comida si estás tratando de descifrar un documento de Excel? Obvio que no.

Almorzar o cenar no debería llevar más de 10-15 minutos. Entonces, ¿desde cuándo estamos tan ocupados que no tenemos ni 10 minutos para alimentar nuestros cuerpos? Puede ser un placer o una tortura… porque la mala digestión causa otros varios problemas.

La próxima vez que comas, haz lo siguiente: come.

Hazte el favor.

Verás que no es nada fácil no tener tu teléfono a tu lado. Y el simple hecho de que tengamos que auto-convencernos de que no hace falta tener el teléfono a mano mientras comemos, debería plantear algunas preguntas.

6. Utiliza un temporizador para tus tareas

La Técnica Pomodoro bien podría llamarse la Biblia de la Productividad. Se hizo tan famosa porque funciona de manera que merece mucho respeto. No es el único método, pero el principio detrás de este método funciona. Hay quienes sugieren períodos de tiempo más extensos—de 1 hora o 90 minutos—que los 25 minutos que sugiere la técnica Pomodoro.
 
Lo fundamental es hacer las pausas para renovar y recargar y regresar a la tarea o la actividad productiva. Sin esas pausas lo más probable es que pierdas eficiencia y concentración.


Otro artículo y  si quieres un ver breve video haz clic AQUÍ

Yo utilizo la Técnica Pomodoro de una manera que funciona para mí: Escribo o creo contenido durante una hora, me tomo un descanso de 10-15 minutos, y luego escribo durante otra hora. Algo así.

En mi caso durante el descanso, toco la guitarra un rato, camino, bebo o como algo, escucho música, o algún audio relajante, contemplo algo en la naturaleza, según dónde esté.

Este es uno de los principales trucos que me han ayudado a cumplir con mis plazos y a PROGRESAR con constancia. Empecé de a poco incluso y fui progresivamente aumentando la productividad de manera exponencial.

Empecé con un artículo semanal y ahora hago algo prácticamente cada día, escribo, grabo y edito videos, y antes de iniciar esta empresa, tenía tres actividades profesionales más que no dejé de hacer.

7. Evita dormir con el teléfono a tu lado

Si tienes el teléfono cerca cuando duermes, seguirás pulsando el botón de «snooze» hasta que sea casi demasiado tarde para salir de la cama. Pero para la mayoría, lo difícil no es despertarse, es ponerse de pie o salirse de la cama. Por eso este método funciona.

Cuando el teléfono está en el lado opuesto de la habitación, tienes que levantarte y dar unos pasos para que deje de sonar. Esto te ayuda a darte cuenta de que tienes sed y que tienes mucho que hacer en las próximas horas. Así que, tu cama dejará de ser tan atractiva.

8. Establece un período de espera para los gastos

Las compras compulsivas son un tema y pueden generar malestar. Te recomiendo... si ves algo que te gusta, no lo compres en ese momento… a menos que sea algo que necesites y hayas estado buscando. Más bien, espera unos días para ver si aún lo tienes en mente.

Si después de tres días sigues pensando en un vestido o unos zapatos o un gadget, cómpralos. Si te olvidas completamente de ellos, lograste esquivar una bala porque probablemente se trataba de una compra compulsiva.

Una segunda pauta está relacionada con los artículos en oferta. A todo el mundo le encantan los periodos de rebajas, ¿verdad? Claro que sí. Pero también es cuando tendemos a comprar muchas cosas que no necesitamos. Así están programadas y conectados nuestros cerebros. Por eso el marketing funciona. Conseguir un buen descuento nos encanta. Causa placer. Hasta que llegamos a casa y nos damos cuenta de que era sólo un sentimiento temporal.

Para evitar comprar cosas innecesarias, hazte una simple pregunta: ¿Pagarías el precio completo por ese productor? Si la respuesta es afirmativa, saca la billetera o haz clic en comprar. Si la respuesta es negativa, vete de la tienda o salte de la página web en la que estás.

9. Escribe cada idea

«Está bien, me voy a acordar» debería pasar a la historia como la mayor mentira que nos decimos a nosotros mismos. De todo lo que recuerdas o lees y que genera una idea, terminas olvidando más de la mitad. Comprobado.

Consíguete un cuaderno, o una agenda, lo que te sirva, y haz el hábito de escribir todo, incluso las cosas que no parecen importantes, más adelante puede ser súper útil.

Dos ideas finales

La principal razón por la que la gente no alcanza sus objetivos es porque intentan solo hacer cambios drásticos en lugar de construir pequeños hábitos cotidianos. Para hacerlo, sólo hay que seguir estas dos simples reglas:

1. Paso a paso

Haz una lista de los malos hábitos que tienes y de los que quieres deshacerte. En lugar de estresarte tratando de deshacerte de todos, escoge y concéntrate en adquirir un nuevo hábito a la vez. 

No intentes beber 2 litros de agua cada día si sólo has bebido un vaso antes. Trata de beber 2 vasos por día y aumenta lentamente. Añade una verdura más a tu dieta. Corre un minuto más en la cinta de correr o camina primero unas cuadras cada día. Lee una página más cada noche del libro que quieres terminar.

2. Reemplaza lo malo con lo bueno

Es más eficiente reemplazar un buen hábito para desplazar uno malo. 

Elige algo que te haga falta incorporar a tu vida y aumenta lentamente el tiempo que pasas construyendo ese buen hábito. Cuando sientas que se ha convertido en un hábito, empieza a trabajar en el siguiente. Hazlo en lo físico, en lo emocional y en lo mental intelectual. Como dijo James Clear en Hábitos Atómicos
No te elevas al nivel de tus metas. Gravitas al nivel de tus sistemas❞.

Incorpora estos hábitos productivos a tu vida para gozar de un excelente estado físico, relaciones personales gratificantes, entusiasmo y crecimiento profesional y un nítido sentido y propósito para que cada mañana te levantes con ganas de vivir, dar y amar.

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El éxito es inevitable, siempre y cuando… tomes medidas EFICACES de manera CONSTANTE.

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Éxito: hacer lo que más deseas de manera intencional para obtener los resultados que más quieres.

Sobre el autor Rody Correa

Papá de 6, músico, emprendedor, coach, persistente, y te ofrezco mis 40+ años de experiencias. 30 años viajando por toda Sudamérica—liderazgo, asesoramiento, eventos de capacitación, mucha música. Y en los últimos 10 años después de mi naufragio más reciente... cómo llegué a la costa agotado, agobiado, pero salí a flote. Te deseo lo mejor. Si todavía no descargaste mi primer eBook ve al siguiente enlace: www.rodycorrea.com/ebook-para-que-hago-lo-que-hago/

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